martes, 29 de julio de 2014

Una pareja de tres



Lyly y Paul llevaban casados 5 años, eran bastante felices, con algunos altibajos como en todos los matrimonios. Los dos tenían un trabajo que les gustaba, una bonita casa, unos amigos que los adoraban y tenían juventud.


Disfrutaban de sus vidas en pareja al máximo, el sexo era bastante bueno entre ellos; mirándolo así, parecía que no necesitaran más.


Los días entre ellos eran bastante normales, de casa al trabajo y del trabajo a casa; alguna que otra noche quedaban con los amigos para ir de cena y poco más, eran una pareja de lo más normal.


Una mañana al llegar Lyly al trabajo se llevo una grata sorpresa, por fin tenia la ayudante que tanto tiempo había estado solicitando a su jefa, por fin el trabajo iba a ser menos estresante, ahora no llegaría tan tarde y agotada a casa y alguna que otra noche podía dedicarse a mimar a su marido.


Se presentó ante su ayudante muy amablemente y ambas empezaron a ponerse al día, Cler, así se llamaba la chica. Se compenetro enseguida con Lyly y eso les proporcionó una gran amistad con el tiempo. Pasados seis meses Lyly y Cler eran uña y carne, trabajaban a un ritmo brutal, pero eso no quitaba que de vez en cuando, bromeasen y hablaran de sus cosas.


Una tarde, al salir del trabajo, Lyly pensó en ir a tomar una copa, se lo propuso a Cler y ella aceptó; a Lyly le habían comentado que habían abierto un nuevo local y le apetecía ir a descubrirlo. Llegaron al local y comentaron que era uno más de tantos, nada especial, casi todos los hombres eran ejecutivos que tomaban copas al salir del trabajo, pidieron unos cocteles y charlaron durante largo rato. Después de 3 cocteles Cler estaba un poco chispeante y comenzó a hablarle a Lyly sobre su tendencia sexual, le hablo que era una mujer de mente abierta y que le atraían los hombres pero también las mujeres, a Lyly, que también era una mujer de mente abierta, no le sorprendió, ella aceptaba a todos por igual sin importarle la condición o tendencia que tuviesen; y charlando sobre ello paso la tarde, se despidieron con un beso en la mejilla y se marcharon a casa.


Pasados unos días Lyly observó en Cler que estaba un tanto distraída y pensativa, le preguntó si tenía algún problema, si podía ayudarla, pero Cler se cerró en banda y se ruborizo, no podía decirle que su problema era ella, que la deseaba desde aquella tarde en el bar. No podía, Lyly era una mujer casada y hetero, se lo dejo muy claro aquella tarde, así que no debía tentarla... pero… qué carajo ¿y por qué no?, no tenía nada que perder, o era si, o era no, así de simple y tenía que intentarlo.


Una tarde al salir del trabajo decidieron ir de compras, Lyly necesitaba un vestido elegante para acompañar a Paul a una de las tediosas fiestas del bufete donde trabajaba, y dónde tenía que competir en moda con las aburridas esposas de sus compañeros y del jefe. Lyly se estaba probando un vestido de corte clásico pero sexi, resaltaba sus curvas y un escote muy pronunciado que dejaba entrever sus sugerentes pechos. Lyly abrió el probador y llamo a Cler para que le diera el visto bueno, Cler dejó el vestido que estaba viendo y se apresuro hasta llegar al probador, Cler era todo nervios cuando la vio, jamás la había visto desnuda pero aquel vestido era provocador, se ceñía como un guante a su cuerpo y podía imaginar lo que aquella prenda guardaba debajo de ella. 


- y bien Cler, ¿qué te parece?

    - estas divina, una autentica diosa, si yo fuera tu marido y te presentaras ante mí con ese vestido te follaría antes de ir a esa fiesta.                                                    

- jajajajaja; ten por seguro que lo hará, anda, ayúdame a quitármelo.


Cler no sabía si quedarse o irse con alguna excusa, pero, la verdad, irse y perder aquella oportunidad sería de idiotas, así que decidió quedarse y ayudar a Lyly a quitarse el vestido de marras; le bajó la cremallera y disimuladamente le miro el culo ya que ésta llevaba un tanga, luego se colocó delante de ella para sacar el vestido por la cabeza, también en este momento disimuladamente le miro los pechos y con sus dedos le rozo los pezones, a los que estos reaccionaron poniéndose duros, ¡dios! Cler iba a estallar, tenía desnuda delante suya a la mujer que desde hacía unas semanas le ponía bien caliente.


Las dos mujeres se miraron a los ojos y sabían perfectamente lo que quería la una de la otra, Cler se acerco a Lyly y comenzó a besarle en los labios, los mordía y chupaba de una forma tan sensual como solo una mujer sabe hacer, Lyly sintió escalofríos por lo que sentía, le gustaba, pero... ¿ y Paul ?,¿qué pasaría con Paul ?, tenía que contarle lo que le había sucedido, ella lo quería y no podía ocultárselo, pero a la vez deseaba hacer el amor con Cler, le gustaba Cler.

Salieron de la tienda y se metieron en el coche, Lyly le dijo a Cler que tenía que contárselo a su marido. Cler sintió miedo, pero Lyly le explicó como lo haría: le dijo que una vez Paul le comentó que no le importaría ver a Lyly con otra mujer, que le “ponía”, pero siempre y cuando él también participara en algún momento del acto.


Cuando llego a casa, Paul la esperaba, prepararon la cena juntos; luego Lyly tomo una ducha y se sentaron a cenar, mientras cenaban charlaban de lo sucedido durante el día. Lyly pensó que tenía que contárselo, pero sería mejor proponerle algo picante.


- Cariño, quiero proponerte algo

- ¿Algo indecente?, comento Paul

- ¿Cómo lo sabes?


Sonrieron ambos, y la cara de Lyly se tornó algo picara.


-    ¿Te acuerdas cuando me dijiste que no te importaría verme con otra mujer?


Paul se quedó callado, no sabía que decir, aquello era nuevo para él, lo había soñado muchas veces, pero le pilló por sorpresa.


- Hay una mujer a la que le gusto, ella es bisexual y me lo ha propuesto, a mi no me importaría si tú estás de acuerdo, por supuesto, tú también participarás, no lo haría si no fuera así.


Paul empezó a imaginarse la escena, como tantas veces antes lo había imaginado, miró a Lyly y le contesto.


- No estaba preparado para esto, lo he deseado muchas veces pero no creía que tú estuvieras dispuesta a ello, he de decirte que me encantaría. Y... ¿se puede saber quién es la afortunada con la que voy a compartir tu cuerpo?


- Es Cler

- ¿Tu ayudante?, ¡¡Me gusta!! ¿Sabes que ahora estoy muy caliente?

- ¿Quieres que la llame? -respondió Lyly.

- ¡De acuerdo!


Lyly llamo a Cler y le dijo que todo estaba solucionado, que fuera a su casa aquella noche, porque la deseaba y deseaba a su marido y quería tener sexo con ambos.


Lyly se preparo, sentía mucho deseo y mucho morbo por lo que estaba a punto de suceder, mientras tanto Paul preparó el ambiente: luces tenues, velas aromáticas, música suave y sensual y unas copas, iba a ser testigo de una morbosa escena de sexo entre dos mujeres y por supuesto… ¡se las iba a follar!


Cler llego, Paul salió a recibirla, se sentaron a charlar y en unos instantes Lyly se unió a ellos, tomaron unas copas y cuando el ambiente estaba lo bastante caldeado, Cler se acerco a Lyly y comenzó a besarla, poco a poco comenzó a quitarle el vestido sin dejar de besarla, recorrió todo su cuerpo con los labios, Paul no les quitaba ojo de encima, su polla cada vez estaba más dura y la escena cada vez era más caliente.


Cler desabrochó el sujetador de Lyly, dejando al descubierto aquellos turgentes pechos, lyly comenzó a desnudar a Cler e hizo lo propio con ella, las dos mujeres se besaban y se tocaban lanzando unos leves gemidos. Paul ya había empezado a masturbarse, pero tenía que aguantar, aun no era el momento, pero la escena porno que observaba era de una estupenda calidad, y más aun era en su casa, en directo y el iba a ser uno de los protagonistas.


Cler le quito el tanga a Lyly, seguidamente se lo quito ella, se abrazaron y sus cuerpos quedaron pegados, sus pechos chocaron de forma brusca, lo cual hizo que los pezones de ambas se tornaran como piedras, en cuanto Cler notó los pezones de Lyly se inclino hacia ellos besándolos, los agarró con sus dedos y empezó a tirar de ellos queriendo arrancarle a Lyly gemidos de placer, los chupó de una forma sutil y los mordió delicadamente  dejándolos húmedos y duros, apuntando hacia los ojos de Paul.


Después de jugar con sus pechos hizo que se sentara frente a Paul, le abrió las piernas y comenzó a acariciar aquel coñito sonrojado, Lyly siempre lo llevaba rasurado, pues a Paul le gustaba, así que Cler lo tuvo muy fácil a la hora de saborearlo.


Su lengua no paraba, lo lamía, lo chupaba succionándolo y deleitándose con el sabor de los fluidos que emanaba. Lyly estaba loca de placer, se acariciaba el cuerpo y no dejaba de mirar a los ojos de Paul, quería ver lo que sentía, quería verlo depravado y lo consiguió.


Paul se acerco a las dos mujeres y comenzó a besarlas, primero a una y después a la otra, cogía con sus manos los pechos y chupaba los pezones, estaba como loco escuchando aquella melodía de gemidos placenteros de las dos mujeres; entonces Lyly le agarró fuertemente la polla y comenzó a meneársela, él se sentía como un dios adorado por aquellas dos mujeres, Cler bajo hasta la polla de Paul y se la metió en la boca, comenzó suavemente a deslizarla sobre su lengua mientras Lyly no dejaba de estrujársela, él también puso de su parte y cada vez mas fuerte embestía su polla contra la boca de Cler, cuando ésta no pudo más el glorioso Dios se dispuso a meterla en la boca de su mujer y esta se la chupo de la forma más sensual y picara, como a él le gustaba; la lengua de Lyly se deslizaba alrededor de su capullo y acto seguido con sus labios lo masturbaba, le gustaba mirar la cara dulce de su mujer mientras se la chupaba, ya entrando casi en trance se fue hacia Cler, ordeno a Lyly que se sentara y mirara como él se la follaba; una y otra vez metía y sacaba la polla del coño de Cler, ésta gritaba como una posesa, la follaba de una forma brutal y violenta, Lyly se abría el coño y metía sus dedos de forma desmedida desando tener dentro la polla de su marido, se acerco hasta ellos y le puso el coño directamente a Cler en la boca, Cler la folló con su lengua, mientras ella se acariciaba el clítoris brutalmente, Paul al ver esa escena casi se corre, pero se lo negó a el mismo, tenía que follarse a su mujer, quería disfrutarla.


Paul saco la polla del coño de Cler y cogió a su mujer fuertemente, la puso a cuatro patas, la lubrico y le metió la polla en el culo, Lyly estaba bien dilatada porque practicaban sexo anal desde hacía años, Cler se metió debajo y comenzó a chuparle los testículos a Paul; él ya no era educado, el placer lo volvía cada vez mas bruto y violento, le metía y sacaba la polla del culo a Lyly fuertemente clavándosela hasta lo más hondo; Cler se dio la vuelta y con sus dedos masturbaba el coño de Lyly, ella ya no pudo más y se corrió como nuca antes, gritando y gimiendo de placer. Paul estaba casi a punto pero ordeno a Cler ponerle el coño en la boca a Lyly y ésta se lo chupó y masturbó hasta hacerla correrse, Paul no pudo aguantar más y se corrió en el culo de Lyly mientras ella gritaba de nuevo sintiendo un nuevo orgasmo.

Los tres quedaron extasiados después de aquella fuerte sesión de sexo, siguieron besándose y tocándose, hasta que se quedaron dormidos abrazados.


Así fue como Cler cambio la vida de Paul y Lyly, desde aquella noche nada fue igual, siguieron viéndose y compartiendo sexo, siendo tres amantes. Una pareja de tres.

Freyja


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