jueves, 21 de agosto de 2014

Historia de la lencería. Parte 4



En la década de los 50, es aprobada la utilización de las píldoras anticonceptivas, y llegado los 60, las mujeres encuentran su liberación sexual; ya no tenían que ser recatadas y las jóvenes serán más atrevidas y empiezan a usar la minifalda. Las feministas quemaban los sujetadores en señal de protesta, y poco a poco fueron rompiendo tabúes.






Aunque el bikini se inventó en 1946, no fue hasta en la década de los 50 cuando se usó por las más atrevidas, siendo en los 60 cuando se redujo su tamaño.









En los años 70, en pleno movimiento hippie, las mujeres destierran el sujetador, y comienzan a usar el monokini. Esta prenda fue creada en 1964 por Rudi Gernreich, y consistía en unas braguitas con unos tirantes finos que se cruzaban en medio de los senos. El monokini fue considerado por el Vaticano como un producto derivado de la industria erótica.



En esta época es cuando las mujeres comienzan a usar los” baby-dolls”, y las etéreas y sensuales batas que usaban para cubrirse, se utilizaban para despertar el deseo.




El uso de la lencería seductora llego con los años 80, a la vez que una gran variedad de leotardos y mallas, fabricados en lycra, y de colores llamativos. Fue en esta década cuando la lencería volvió a estar en auge, mostrada por iconos sexuales.




En 1983 aparece la firma Victoria’s Secret, y esta fue la primera cadena en centros comerciales dedicada a la lencería, destinada a llegar fácilmente al bolsillo del publico medio. El tanga aparece en Brasil, en el año 78, y para principio de los 90, era una prenda muy aceptada por las mujeres.





En los 90 llega el “push-up”, que llegó a ser vendido masivamente en el mundo: el” wonderbra”, acogido por muchas mujeres para realzar sus encantos. También en esta década aparecen los “brassieres” deportivos, dando a las mujeres mayor facilidad de movimientos.




En 1997 Victoria’s Secret, estableció una campaña, en la que presento a varias modelos como sus “angeles”, realizando todos los años un esperado desfile.

Por fin llegan los colores, de los tonos blanco, beige y negro, se evoluciona hacia toda  una gama de colores, que adquieren un significado: rojo, provoca pasión, rosa o celeste, representa una imagen romántica e inocente, el blanco, implica pureza y los colores intensos, son sinónimos de juventud y desenfado.







Hoy en día, la sensualidad y la sofisticación, son los pilares sobre los que gira la ropa interior, femenina y masculina.



La mujer adquiere autoconfianza y control, asumiendo un rol más activo en las relaciones de pareja, y las grandes firmas de lencería que lo captan todo lo plasman en sus diseños arriesgados y estudiados productos. Los corsés son usados como prendas exteriores, las mujeres titubean entre los “culottes” y los tangas en toda su gama, y en ocasiones dejan entrever las prendas interiores con transparencias, en señal de provocación y coquetería.







Freija.

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