viernes, 29 de agosto de 2014

¿ Nos gusta el porno a las mujeres ?



Cada vez que se hace esa pregunta, se tiende a pensar que a nosotras no nos gusta el porno, porque es un producto hecho exclusivamente para hombres.


En los últimos tiempos, se ha creído que si las mujeres no consumían porno, era porque estas películas veían a la mujer como un objeto, sometida al deseo masculino.

A partir de ese momento, surgieron otras opciones como el “postporno”, donde se intentaba representar el sexo más igualitario y positivo, haciendo que desapareciera el sometimiento.



Dicho movimiento no tuvo mucho éxito, el porcentaje de mujeres que consumían estas opciones eran bajos. Se crearon páginas como sssh.com o forthegirls.com, para ellas, pero solo recibía un 1% del tráfico de pornografía en internet. Además el porcentaje de mujeres que veían contenido porno no creado específicamente para ellas era muy elevado.


Según el profesor de neurociencias Ogis Ogas, una de cuatro mujeres ve porno. En 2003, la empresa de información de mercado y consumidores Nielsen, decía que el porcentaje de usuarias era del 27%, cifra semejante a la que presentaba en 2007 la empresa de estudios de consumidores de páginas web, para estudios de mercado, Hitwise. Una de las páginas de pornografía más seguida por los usuarios PornHub databa la cifra entre el 25% y 35% la cantidad de sus seguidoras femeninas.


Para el consejero de sexualidad y colaborador de  The New York Times, Ian kerner, existen ciertas diferencias entre los sexos. Mientras que para el hombre el consumo de porno es un acto solitario que lleva a la masturbación, los hombres se lanzan a ver este tipo de contenido sin ninguna premeditación, para la mujer, su sexualidad le impide que, por un simple estimulo (ver un hombre con el torso desnudo ), éste sirva para tener deseos de  masturbarse.

Kerner también sugiere  que la pornografía es una herramienta más para llegar a la excitación, una manera de aprender técnicas nuevas o una forma de satisfacer la curiosidad.


Para el autor de "She Comes First: the Thinking Man’s Guide to Pleasuring a Woman", William Morrow, la consecuencia de la sexualidad masculina, donde lo visual es muy intenso, lleva a la excitación sexual y ésto a la masturbación. Por el contrario la sexualidad de la mujer es más compleja, por lo que el mero hecho de ver una pareja manteniendo sexo no le es suficiente para tener un orgasmo.


Es complicado definir lo que les gusta a las mujeres referente a la pornografía. Para Anna Puyei, de Altermet, las tendencias en el diseño de la pornografía que no les gustan a las mujeres son: nada de eyaculaciones faciales y nada de ser demasiado vulgar.


A las mujeres les gusta una visión de la pornografía más narrativa, donde la apariencia es esencial para ellas, mientras que la tendencia masculina es la idealización. Las mujeres prefieren películas con una buena trama donde la narración se convierte en una forma de identificarse con los personajes. Por el contrario, para los hombres es más mecánico donde la simple representación del acto sexual es suficiente para excitarlos.


La investigdora Meridith Chivers, en 2008 hizo un estudio donde comprobó que no había ningún contenido que no excitase a las mujeres, probó con imágenes de sexo heterosexual, homosexual, hombres masturbándose, mujeres masturbándose etc…, y con todo este contenido las mujeres respondieron positivamente. Pero hubo una imagen que se le resistió y fue la imagen de un hombre desnudo, donde no mostraron ningún tipo de reacción. Por el contrario los hombres reaccionaban ante tan solo un único estimulo... si en la imagen que se presentaba aparecía una mujer desnuda.


La investigadora Clarissa Smith en su libro One for the Girls! (Intellect Books), animaba a las mujeres a disfrutar de la pornografía, ya que estas se sentían culpables de disfrutar del sexo y excitarse sin amor. En su libro, la autora respaldaba la teoría de la pornografía como herramienta de la estimulación, al recordar que las mujeres prefieren verla acompañadas.


La actriz porno Aurora Snow cuenta que no hay tanta diferencia en las preferencias sobre pornografía, entre hombres y mujeres, cuenta que una simple inversión de roles bastaría para llamar la atención del público femenino. Para la actriz, producir una pornografía que pueda referirse a las mujeres, podría solucionar los problemas de esta industria que no pasa por sus mejores momentos.


Lo que está claro,  es que no son buenas clientas, quizás por la falta de costumbre histórica. En el libro escrito por Ogas en colaboración con Sai Gaddan, A Billion Wicked Thoughts (Dutton Adult), aunque una de cada cuatro mujeres admiten que disfrutan del porno, lo cierto es que algunas páginas como CCBILL tan solo cuenta con un 2% de mujeres entre sus clientes.




Freija.

1 comentario:

  1. Me ha encantado el post, es cierto que alguna que otra consume pornografía, por fin las mujeres, se atreven a entrar en contenidos eroticos.
    S2

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