domingo, 28 de septiembre de 2014

Bruno Di Maio. Espíritu de artesano




Nace en Tripoli, Libia, de padres italianos, viviendo y trabajanado desde hace años en la Toscana. 








Él mismo nos cuenta como sucedió su temprana vocación: “Empecé muy temprano a dibujar con carboncillo y los lápices de colores. Era mi único juego en la soledad del sol de la finca propiedad de mis padres. Una larga enfermedad me golpeó y me obligó a dormir por un largo periodo de tiempo, dicha luz alimentó mi pasión por la lectura y los cuentos de hadas, la necesidad por los juegos más populares de mis "amigos" fantásticos de cuentos de hadas, el intento desesperado para que los representase con lápices de colores. Tal vez todo esto, calentado por el sol africano incesante atrajo mi camino obligado hacia la pintura”.








Al principio de su carrera se dedica a la restauración, adquiriendo una habilidad técnica prodigiosa. 








Nos cuenta: “Asistí al Instituto de Arte en Perugia y Roma, donde tuve la suerte de experimentar todos los años formativos de mi adolescencia y juventud. Pronto empecé a trabajar en el anticuario de la capital, que en ese momento era realmente una ciudad mítica. Entre la Piazza di Spagna, Via Margutta y Via del Babuino, en el ideal cuadrilátero del arte y el "centro" del mundo artístico, trabajé como un restaurador, al lado de los mejores maestros de la época incluyendo Pico Cellini, mi mentor espiritual”.









Pintor, grabador, además de excelente acuarelista, trabaja en gran parte para el mercado internacional y así su obra se puede encontrar no solo en las mayores ciudades de Italia, sino también en colecciones privadas y públicas de Los Ángeles, San Francisco, New York, Tokio y Madrid. 








Pudiendo llegar a considerarse como uno de los nuevos mejores artistas figurativos de Italia. Sus obras reflejan su gran amor por las obras de la pintura renacentista de los clásicos pero al mismo tiempo poseen una fuerte autonomía expresiva, que lo hacen único y fácilmente identificable, con personalidad propia. 







Termina diciéndonos algo en lo que creemos profundamente vislumbrando su obra: “Sólo podía elegir un camino para hacer este trabajo, porque esto es, teniendo en cuenta la forma en que siempre se han considerado mis grandes maestros, humildes, grandes artesanos que vivían en esas antiguas calles: doradores, grabadores o ebanistas. Nunca me olvidé de ver el mundo a través de los ojos de asombro de un niño para luego representarlo con la habilidad de un buen artesano. A día de hoy, sin haber encontrado una definición satisfactoria de "arte", yo no me considero un "artista". Me gusta mucho más escuchar cuando me nombran por lo que realmente soy: un pintor”.









Para más información de este artista preciosista, surrealista y de una figuración delicada, visitad su página web oficial: http://www.brunodimaio.it/

Loki

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