miércoles, 24 de septiembre de 2014

El orgasmo y eyaculaciones femeninas y masculinas



El orgasmo es la culminación de una relación sexual, un clímax que produce una sensación de liberación repentina y placentera de la tensión acumulada desde el momento en que se inicia la fase de excitación. Es en ese momento en que se generan una serie de espasmos musculares intensos que resultan altamente agradables, a lo que ayuda la liberación de endorfinas que se produce de forma simultánea.



Las mujeres experimentan el orgasmo de maneras diferentes, aunque por lo general éste se caracteriza por el hecho de que la aceleración del ritmo cardíaco, la respiración y la presión sanguínea alcanzan su cota más elevada y la vagina, el útero, el ano y los músculos pélvicos se contraen entre cinco y diez veces a intervalos de menos de un segundo. No obstante, algunas mujeres pueden sentir el orgasmo en todo su cuerpo e incluso orgasmos múltiples.



En el caso de los hombres hay que tener en cuenta que eyaculación y orgasmo no son los mismo. De hecho, se puede eyacular sin experimentar el orgasmo. Al igual que en las mujeres, con el orgasmo, el ritmo cardíaco, la respiración y la presión sanguínea se aceleran al máximo y se producen contracciones musculares del área de la pelvis, así como de la próstata y las vesículas seminales para producir la expulsión del semen.



En el orgasmo masculino hay que empezar a desterrar esos fantasmas sexuales, que nos han echo creer durante mucho tiempo que, si una mujer tiene orgasmos muy rápidos es una maquina sexual, y si el hombre los tiene rápido es un mal amante. El hombre debe de dejar de sentirse responsable del orgasmo de la mujer, y explorar y aumentar su propio placer.





El hombre se centra en la sexualidad de la mujer anhelando su orgasmo y olvidando el suyo, y por ello su orgasmo es menos placentero. El orgasmo masculino debe de empezar a tener protagonismo y para comenzar a conseguirlo, el periodo de excitación previo a la eyaculación, tiene que ser más prolongado, así el orgasmo se sentirá más intenso.



El hombre debe comenzar a explorar su cuerpo, saber que sensaciones le producen placer y que le excita, debe saber detectar el punto R, o punto de no retorno conocerlo y controlarlo. En el punto de máxima excitación, los testículos están elevados y completamente congestionados, la corona del pene se llena de sangre, y los fluidos se concentran en el final de la uretra, creando una sensación de pesadez que los hombres reconocen como la señal del orgasmo inminente. Es justo ahí antes de que se inicien las contracciones que disparan la eyaculación, donde hay que respirar profundo.




Es una respiración tipo yoga, los sexólogos la llaman la respiración en triangulo: inhala durante cinco segundos, mantén la respiración otros cinco y  exhala durante cinco segundos, la idea es que sea lenta y calmada para que no se dispare la eyaculación.
El cerebro no manda señal al pene para eyacular, la mayoría de los expertos dicen ser un reflejo nervioso de la médula espinal.




La eyaculación masculina, es la emisión o expulsión del semen a través del pene. Las fases de la eyaculación son: fase de excitación, en la que ocurren cambios morfo-funcionales; fase de meseta, donde se produce una pequeña secreción, desde la glándula de Cowper;  fase de orgasmo, donde se produce las distintas contracciones de los conductos deferentes, los esfínteres, vesícula, próstata y diversos músculos que provocan que salga el líquido seminal.




Durante la eyaculación, el semen es inyectado a través de la uretra con rítmicas contracciones placenteras. La salida del semen no es continuada es espasmódica.



El orgasmo femenino se describe como un placer intenso que se alcanza con fuerza tras un periodo de excitación. Durante el orgasmo el clítoris se retrae, la vagina, el perineo y el útero se contraen, y los pezones se endurecen. Al mismo tiempo el corazón se acelera y los vasos sanguíneos se dilatan. El orgasmo hace segregar las endorfinas, llevando al organismo a una sensación de bienestar.

La mujer logra el orgasmo cuando se le estimulan las zonas sexuales con caricias preliminares, cunnilingus, masturbación o penetración.



Hay diferentes tipos de orgasmos femeninos:

Orgasmo clitorialCuando se estimulan las 8.000 terminaciones nerviosas del clítoris, y a su vez éstas estimulan a otras 15.000 del área pélvica.

Orgasmo vaginalSólo el 25% de las mujeres puede alcanzar el orgasmo por esta vía. Cuando la distancia entre al clítoris y la uretra es más corta entre sí, la estimulación indirecta del clítoris es posible, pero cuando la anatomía no lo permite, resulta imposible.

Orgasmo punto GEsta área sensitiva se encuentra justo detrás de la pared frontal de la vagina, entre el hueso púbico y el cérvix. Los orgasmos por este medio son tan intensos, que en ocasiones algunas mujeres eyaculan.

Orgasmo punto AEste orgasmo es posible de alcanzar cuando se estimula de 7 a 10 centímetros de profundidad la pared frontal de la vagina.

Orgasmo del punto profundo: Se puede lograr mediante la estimulación de la pared más profunda posterior de la vagina, justo antes del cérvix.

Orgasmo punto U: Es un regalo de la estimulación de una pequeña zona que contiene tejido eréctil sensible que se sitúa justo encima y en ambos lados de la abertura de la uretra.

Orgasmo de senos: Algunas mujeres lo alcanzan estimulando sus senos.

Orgasmo oral: Se alcanza con una larga sesión de besos o mediante la estimulación oral hacia su pareja.

Orgasmo de piel: Se logra a partir de un suave y ligero contacto con la piel. Puede ser estimulada mediante masajes y suaves soplidos.

Orgasmo mental: Sólo impactantes escenas con alto contenido erótico, o relatos del mismo tenor, pueden ayudar a que las mujeres sientan placer máximo a través de la mirada.






La eyaculación femenina es la expulsión enérgica e irrefrenable de líquido. Es una secreción que sólo aparece durante el orgasmo (como sucede en los hombres). Algunos estudios señalan que al menos dos mujeres de cada cinco (40%) refieren proyectar un líquido cuando alcanzan el orgasmo durante la masturbación por estímulo del clítoris. Y entre aquellas mujeres que afirman haberse encontrado el punto G en el interior de su vagina, la gran mayoría (82%) dice que eyacula un fluido durante el orgasmo producido mediante la masturbación.


Otras investigaciones, algo más explícitas, señalan que la mayoría de las mujeres (60%) expulsan un líquido durante el orgasmo, aunque no lo hagan a presión (sin eyaculación), como un rezumado más intenso del habitual. Es decir, que con el orgasmo añaden humedad a la excitación. 

Son menos las mujeres que eyaculan verdaderamente; es decir, que expulsan el líquido a presión, solo un 6% lo hace de un modo más o menos regular. Esta eyaculación, suele ser de consistencia mucosa y de color blanquecina.



Se habla de mujer fuente cuando, en el momento del orgasmo, de la uretra sale un líquido a propulsión de manera irregular. Esta es la razón por la que a veces, se hable de eyaculación femenina. En efecto, las contracciones musculares del orgasmo femenino conllevan la expulsión de este líquido del cuerpo. Numerosas mujeres tienen la impresión de orinar, lo cual es falso.





Sólo un 10 % de las mujeres han experimentado este tipo de orgasmo con "eyaculación femenina". Actualmente, no se sabe si este fenómeno es particular a ciertas mujeres o si todas las mujeres pudieran conocerlo. Porque cuando este fenómeno se produce, siempre viene acompañado de un placer extremadamente intenso, una especie de súper orgasmo.




Freija

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