viernes, 20 de marzo de 2015

El fetichismo





La palabra fetichismo deriva del francés “fetiche”, una adaptación del termino portugués “feitiço”, que proviene del latín “facticium”, cuyo significado es ídolo, falso, artificial. La expresión “feitiço”  la empezaron a usar los colonizadores portugueses cuando entraron en contacto con las religiones animistas de África, y con sus objetos de culto que invocaban o simbolizaban la virilidad, la fertilidad etc…






Este término no se empezó a emplear en el ámbito de la ciencia sexológica hasta el siglo XlX, cuando el psicólogo francés Afred Binet comenzó a estudiar el fenómeno por el cual algunas personas, adoraban determinados objetos del amado “fetiche”, en lugar de adorar al amado. Así pues podemos entender el “fetichismo” como una parafilia que consiste en la excitación erótica o la facilitación y logro del orgasmo, a través de un talismán u objeto “fetiche”, sustancia o parte del cuerpo en particular.












El “fetichismo” sexual se considera una práctica inofensiva, salvo en el caso de que provoque malestar clínicamente significativo o problemas a la persona que lo padece o a terceros pudiendo en este caso, llegar a considerarse un trastorno patológico.











El “fetichismo”, es uno de los juegos eróticos más frecuentes. En principio, aunque es más frecuente entre los hombres, todos y todas tenemos un cierto grado fetichista; como por ejemplo cuando sentimos debilidad por una camisa de nuestro amante o un perfume, o incluso por una pulsera o anillo.
De los cinco sentidos, para el fetichista, el más importante es el olor, el perfume, el aroma que se fija en determinadas partes del cuerpo o prendas, como la ropa interior o medias.











También es fundamental el tacto, el fetichista puede alcanzar el orgasmo simplemente tocando o poniéndose el objeto fetiche. Por eso las telas como la seda, el terciopelo, la piel, y los materiales como el cuero y el caucho, son de culto para los fetichistas. Las prendas que comprimen y ciñen también tienen mucho significado para los fetichistas, los cinturones, corsés, sujetadores, zapatos y botas…













Aunque los aparatos expresamente fabricados con el objeto de la estimulación, o para el juego sexual no se consideran “fetiches”, la lista de posibles “fetiches” para el fetichista puede ser de los más variada y amplia.
















El fetichismo es patológico cuando es el objeto “fetiche” de forma separada y exclusiva (en vez de nuestro amante), lo que nos excita y satisface sexualmente. Estamos ante un problema, cuando sin la presencia del “fetiche” no somos capaces de sentir excitación sexual y, por tanto, no tenemos satisfacción sexual con nuestra pareja.
























El juego erótico debe ser mutuamente consentido por los amantes, para que ambos puedan disfrutar de una sexualidad libre, placentera, responsable y saludable, debemos atrevernos a expresar nuestros deseos eróticos a nuestra pareja, y en ningún caso olvidar, que el bienestar sexual es un derecho de ambos miembros de la pareja y debe repartirse igualitariamente.

























Freija

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